SOÑAR EN PALESTINA
Hay cientos de historias como ésta
que ningún fabulador por perverso que fuese
podría urdir mejor.
Un muchacho soñó que ponía una bomba
y al día siguiente lo contó a sus amigos.
No conozco su nombre pero sigue en la cárcel.
Hasta soñar está prohibido en Palestina.
MADRES DE KALANDIA *
*Campo de refugiados entre Ramala y Jerusalén.
No hubo un minuto para las despedidas,
no pude esconderos, regresaros a mi vientre de nuevo.
Entró de madrugada la estrella de David y derrumbó el portón
y me robó los hijos de mi regazo a punta de metralleta
y de las sábanas ateridas a mi marido enfermo.
Me quedo sola en los escombros de la noche
y entierran a paladas mi corazón.
La luna es mi pañuelo entre las púas,
sangre escarchada los puños que me muerdo.
Al día siguiente me enteré que a Tarek, el hijo de mi hermana,
le dispararon a quemarropa en el campo de refugiados,
a cuatro metros, mientras comía un pastel.











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